No se trata de una disfunción sexual ni de una fijación con ciertas partes del cuerpo, sino de una tendencia que se manifiesta en la mayoría de los varones al momento de mirar a una mujer cualquiera. Y es que, según afirma el especialista, la primera aproximación masculina siempre tiene un carácter erótico o sexual.
Es el conjunto
Luego de que senos, trasero, cara (que comprende ojos, boca, dentadura), piernas y finalmente el conjunto hayan agradado al observador y éste considere que se cumplen las características básicas que le provocan el erotismo y, por ende, el atractivo sexual, el hombre se siente preparado para buscar el resto de su sueño en un cuerpo que encarna, al menos, un ideal físico.
Esta primera aproximación a la figura femenina se podría considerar como un condicionante biológico, en que tenderíamos a buscar ciertas características que debe tener el cuerpo de la pareja, especifica el sexólogo. Sin embargo, reconoce que también existen factores aprendidos que se evidencian en hombres que tienen, por ejemplo, tres matrimonios en el cuerpo y cuyas diferentes parejas siguen, más o menos, un mismo perfil.
Si bien se pueden establecer las prioridades que siguen los hombres para apreciar las partes del cuerpo femenino, es claro que cada persona es distinta, por lo que sólo se puede hablar de patrones generales, a los que habitualmente llamamos clichés o estereotipos.
La mujer es más holística
Según el sexólogo, el estereotipo del macho insensible es tan común como la visión de una mujer delicada y emocional. Ambos clichés no hacen sino corroborar una realidad: los hombres son más físicos y las mujeres centradas en los aspectos más emocionales.
Y esta diferencia no se produce sólo por la tradición cultural de que las niñas han de jugar con muñecas y los niños con autitos. El sexólogo explica que existe un trasfondo biológico, en el que los estudios muestran que el cerebro femenino tiene mayor cantidad de conexiones entre los dos hemisferios. Lo que redunda, por ejemplo, en la capacidad de ellas de hacer más de una cosa a la vez.
“Las mujeres tienen una estructura psico-cerebral distinta, más holística”, afirma el sexólogo. Esto hace que al momento que miran al hombre, se fijan en el conjunto de sus características y en algunos detalles menos obvios como las manos, la forma del rostro o la manera cómo se mueve.
Sin embargo, a juicio del especialista, la tendencia es que las nuevas generaciones modifiquen este padrón de conducta. Así, cada vez parece ser más común que hombres “holísticos” o mujeres “carnales” comiencen a insertarse a la sociedad.
Y, claro está, una cosa es reconocer las formas y superficies que atraen la vista y otra muy distinta la existencia de una comunicación fluida y de intereses o gustos comunes que den sustento a una relación amorosa.





Que los ojos son el espejo del alma es una idea
bastante difundida y aceptada. Sin embargo, no quiere decir que al momento del
primer vistazo sea lo primero en que se fija la atención. Más primitivos que
eso, los humanos miramos otras partes del cuerpo. Las mujeres tienden a
identificar las manos en el sexo opuesto como un elemento erótico. En el caso
de los hombres, partes más obvias y sexuales son las elegidas.


