Hace mucho tiempo venimos escuchando al Dr. Cavallo y su grupo de periodistas y financistas de apoyo, defender la convertibilidad vehementemente, con un sesgo autoritario al decir “Este es el único plan Económico que va a salvar a la Argentina“, en realidad sólo defienden una herramienta económica menor y no un plan económico, y si estos profesionales de la Economía la hubieran sabido usar, solo se deberían haber limitado a sacar al país de la crisis inflacionaria a la que estaba sometido en ese momento, y una vez obtenida la estabilidad se tendría que haber aplicado un plan económico coherente.
Aún cuando las medidas económicas que fueron tomadas en los sucesivos gobiernos por los que transito el Dr. Cavallo, responden a la doctrina neoliberal, la dispersión e incoherencia entre ellas, permiten sostener que nunca constituyeron un plan, solo eran eso, mediadas aisladas sacadas del recetario del modelo neoliberal y apoyadas auspiciosamente por el sector financiero internacional, su sostenedor principal.
LA GRAN MENTIRA.
Durante los últimos doce años los argentinos fuimos engañados.
Acabamos de descubrir que la convertibilidad fue y es una gran mentira.
La paradoja es que los mismos que la inventaron continúan en el gobierno tratando porfiadamente de convencernos de lo contrario, sin darse cuenta que los efectos de esa mentira son tan graves y evidentes que con esta actitud solo consiguen enfurecer a los argentinos y ofender nuestra inteligencia.
Durante todos estos años los sucesivos gobiernos, fueron equilibrando los déficit presupuestario mediante la emisión de Títulos de deuda externa que en su acumulación incrementaron la deuda externa de U$S mill. 60.000 en 1990 a 140.000 en 2001.
Esta acumulación de préstamos sólo sirvió para pagar los servicios de la deuda, (capital e intereses), y los sucesivos déficit presupuestarios.
Con el financiamiento asegurado, en apariencia la ley de convertibilidad se cumplía. Por ponerlo en términos contables, el activo corriente (las reservas de libre disponibilidad) se equilibraban con el pasivo corriente, (base monetaria).
Pero, en contraparte de los prestamos se emitían títulos de deuda externos (pagarés) que iban engrosando el pasivo no corriente u obligaciones de largo plazo.
Cuando se corta el financiamiento externo, los títulos de deuda que se los consideraba dentro del pasivo no corriente o de largo plazo, se empiezan a transformar en pasivos corrientes porque se hacen exigibles en forma inmediata, igualmente sus intereses, y allí es donde descubrimos que estos pagarés se van acumulando transformados en moneda cuasi corriente y sin reservas monetarias para respaldarlos.
Esa nueva moneda sin respaldo, que se incorpora a la base monetaria, títulos sin respaldo de convertibilidad entonces se cotizan al valor del mercado que determina su verdadero precio en función del comportamiento de la Economía Argentina. Actualmente su valor de mercado es el 50% de su valor nominal. Se puede decir entonces que el verdadero valor de la moneda argentina, el Peso, frente al Dólar es el promedio entre la base monetaria convertible y los títulos vencidos al 50% de su valor nominal.
Esta devaluación fue quedando encubierta en el aumento de la deuda externa, hasta ahora, es decir el momento que el sistema hizo crisis por falta de financiamiento externo.
Otra forma de determinar el Valor real del Peso es aplicar la siguiente formula:
Sumar el circulante actual, más los pagarés vencidos y a vencer en el 2002 de deuda externa (corto plazo) y a esta suma la comparamos con la cantidad de reservas de libre disponibilidad, nos estaría indicando el verdadero valor de la convertibilidad del Peso con relación Dólar
Valor teórico de la convertibilidad
Base monetaria (Monetarios)/ reservas disponibles = relación peso /U$S
Valor real de la convertibilidad
Pasivos monetarios + servicios de la deuda no financiables (vencidos y a vencer en el 2002) +bonos nacionales o provinciales (LECOP, patacones, etc.) / Reservas disponibles = relación peso / U$S
(*) (16.147 + 12.000 + 8.000) / 20383 = 35.947 / 20.383 = 1,78 Pesos x 1 U$S
Parafraseando a Joseph Stiglitz, Profesor de la Universidad de Columbia, ex economista jefe del Banco Mundial, y por sobre todo Premio Nobel de Economía 2001, “Uno no puede tener un sistema de convertibilidad con tasa de cambio fijo en un país que comercia mayormente con muchas naciones cuyas monedas se mueven con mucha diferencia con el dólar". “El dólar fuerte implica un peso fuerte y por eso la Argentina no puede exportar ni a Brasil ni a Europa”.
En el mismo sentido se pronunciaron el economista Ricardo Hausmann, ex Director del Banco Mundial y actual profesor en la Universidad de Harvard, y columnista del FINANTIAL TIME, y el Sr. Tom Vogel, columnista principal de la consultora financiera BLOOMBERG.
OBSESIÓN
Es indudable que la obsesión del Dr. Cavallo fue la inflación, sino recordemos que mediante medidas tales como el fraccionamiento del medio aguinaldo, disminución de los salarios y jubilaciones, bancarización de la economía, solo tiende a quitar dinero del mercado, para no permitir que un aumento de la demanda pudiera traer inflación, aun a costa de hacer entrar al país en una profunda depresión económica por falta de demanda, que si bien esta instalada en los últimos 4 años se viene gestando desde la instrumentación de la ley de Convertibilidad.
Si bien en los primeros años de la convertibilidad la paridad real del peso – dólar se mantuvo porque luego de un proceso inflacionario como el inmediatamente anterior, la venta de los activos y empresas del estado, mantuvieron la liquidez.
Con el correr del tiempo, sin un programa de reactivación industrial, con tasas de interés que ahogaban cualquier intento productivo, con una apertura irrestricta del mercado interno a las importaciones, no sólo se acentuó el sesgo financiero de la actividad económica argentina (Resultaba más rentable invertir en la bolsa o prestarle dinero al estado a través de los títulos públicos que en inversión productiva)
La consecuencia fue la recesión y más tarde la depresión actual con un tendal de empresas quebradas y un nivel de desocupación y subocupación que debe rondar en el 30% al 32%.
Las empresas de servicios (incluye empresas de servicios financieros) fueron las únicas que dieron a la economía tasas de crecimiento altas fundamentalmente porque, en el marco de las privatizaciones, tuvieron una fuerte demanda inicial provocada básicamente por la novedad y la diversidad de productos. En cambio con tasas negativas o bajas del sector industrial, que pasada la euforia inicial de los primeros años fueron y están siendo aniquiladas por competencia desleal con los productos importados, altas tasas de interés y falta de una moneda atractiva para exportar. Manteniéndose fluctuantes las tasas de actividad de los sectores primarios.
La mezcla de las tres actividades exhibía de manera artificial años con altos niveles de crecimiento, pero la realidad era que un sector de servicios, sobre todo el financiero, crecia fuertemente en detrimento de los otros.
Como caso especial vemos que el sector de servicios Turísticos es exportador para el Turismo Receptivo Internacional, pero esta actividad se va achicando en la medida que los precios se hacen menos competitivos. Mientras con el Turismo Emisivo Nacional debe competir con el mercado internacional acción netamente importadora, y en ambos casos básicamente por una sobrevaluación del peso sobre el dólar.
Gran parte del sector Industrial se reconvirtió para ajustarse a la competencia, endeudándose en la compra de nuevo equipamiento, reestructurando sus empresas, etc. En una ilusión de crecer que no se concretó. Creando la paradoja de tener una capacidad industrial muy moderna y eficiente, pero inactiva porque la situación de competencia que le fueron impuestas desde los gobiernos no le permiten competir.
A pesar de todo el sector primario (comodities) es el mayor aportante de divisas de exportación.
SIN RUMBO
El gobierno en este momento está tratando de eliminar el déficit de 6.000 millones y de esa manera intentar que se le abran nuevamente las fuentes de financiamiento para los servicios de la deuda.
El " Déficit 0 ", si se cumple no va a producir nuevos endeudamientos por ese concepto, pero no arregla el problema de la deuda existente y a vencer, y su refinanciamiento, solo significa, navegar sin rumbo en un mar de incertidumbre, empujando para adelante el momento de salir de la convertibilidad y llevar la moneda nacional a un valor real y competitivo para el crecimiento económico.
Emitir los bonos nacionales le permiten ir saliendo poco a poco de la convertibilidad de manera solapada y perversa, y la gente va a darse cuenta del engaño cuando tenga en sus manos unos bonos inservibles y devaluados.
Mientras el sector Financiero continua teniendo ganancias leoninas, el día 1/11/2001 un Banco Internacional de origen italiano por un préstamo de $ 1.350 cobra una tasa anual del 36% en pesos o del 23 % en Dólares.
EL FESTÍN
Durante casi 12 años tuvimos inflación “0”, no obstante las tasas de interés bancario que en ningún país del mundo desarrollado o seriamente interesado en serlo, supera los 3 puntos al índice de inflación, en la Argentina durante esos 12 años siempre estuvieron entre un 15 % y un 36 % anual o sea tasas de un 10% a un 31% mas altas que las de los países desarrollados para iguales circunstancias inflacionarias.
Es sabido que en finanzas en la medida que aumenta el riesgo de la inversión aumenta la tasa de rentabilidad, o sea que para que alguien invierta en una operación de alto riesgo debe necesariamente que tener una alta tasa de rentabilidad.
Asimismo también es sabido que los capitales de mejor calidad, o sea de las empresas más importantes y serias no quieren asumir altos riesgos por lo que sus inversiones requieren menos rentabilidad.
De lo dicho se deduce que la calidad de los capitales que recibimos fue en general de baja a muy baja calidad (debemos considerar a este ultimo como el proveniente de la corrupción, trafico de armas, narcotrafico, etc.) ya que únicamente los pudimos atraer con altísimas tasa de interés, un verdadero festín.
Precisamente la corrupción y la tolerancia a la corrupción fue el factor predominante en los gobiernos argentinos de los últimos 10 o 15 años y convirtieron a la Argentina en un paraíso para esos capitales de baja calidad.
Creo que no es muy atrevido afirmar que parte de la deuda externa Argentina esta en manos de los dueños de esos capitales de mala calidad, podemos decir también que la compra de bonos de la deuda es una excelente forma de blanquear dinero sucio.
SITUACIÓN ACTUAL
Tratando de resumir las consecuencias de la convertibilidad y de la falta de un plan económico y del desmanejo financiero habido en estos años dejan a nuestro país en la siguiente situación:
Peso sobrevaluado imposible de sostener, ya el país no tiene ninguna capacidad de hacer crecer la economía con la paridad actual.
Alta desocupación como consecuencia de la des-industrialización forzada, las privatizaciones mal hechas, la recesión económica que determina la falta de demanda.
El cierre de los mercados financieros al sector publico obligan a este a despedir gente o pagar menores sueldos y jubilaciones para bajar el déficit.
La industria semiparalizada por falta de mercado interno y sin precios competitivos para el mercado internacional.
Los servicios no esenciales o achicables en franca caída, porque la gente decidió gastar en aquello que es imprescindible para vivir, o sea que se cae el consumo de teléfono, el turismo, el consumo de luz, etc.
Baja la recaudación impositiva, por menos consumo y por evasión.
Las tasas de interés, sobre todo para las empresas, aumentan fuertemente por la perdida del crédito externo, estrangulando el desarrollo de las mismas.
Este proceso permitió desde su inicio una fuerte concentración de la riqueza haciendo que importantes sectores de la población sumados a los sectores más marginales, quedaran fuera del sistema.
El sector educativo y tecnológico, que siempre fue un factor diferenciador de la Argentina de los demás países emergentes e incluso desarrollados, en franca y desordenada retirada por los ajustes que determinaron los gobiernos de turno.
Las economías provinciales destrozadas y en este caso es dable decir que en gran parte por La ley de convertibilidad y su ausencia de plan económico, pero en gran medida por ineficiencia y complacencia de los gobiernos provinciales con las medidas tomadas por los gobiernos nacionales de turno, con el auspicio o indiferencia de la dirigencia obrera y empresaria.
San Carlos de Bariloche, 1/11/2001
Juan Carlos Beamud
Beamud@bariloche.com.ar
Profesor de Historia Económica
Empresario Turístico
(*) Fuentes Ministerio de Economía y BCRA al 15/10/2001 (expresado en millones de U$S)
Servicios de la deuda aproximado)





